Segunda lactancia, no todo es un camino de rosas

Cuando me quedé embarazada por segunda vez (con Lara) aún mantenía la lactancia con Óliver, 28 meses para ser exactos. Habíamos reducido practicamente a 2 tomas, que se producían cuando llegaba de trabajar por la tarde y para quedarse dormido. Era una “lactancia residual”, pero me era imposible conseguir que Óliver se destetara. Era su forma de apego, de estar con mamá cuando venía de trabajar después de todo el día, y eran nuestros momentos, sólo nuestros.

Una vez que ya sabíamos que una hermanita venía en camino, pensé (para mis adentros, que no deseaba una lactancia en tándem, que bastante había sufrido con el primero, entre tomas, poca leche, lactancia mixta, intolerancia a la proteían de la leche… y no quería volver a pasar por lo mismo.

Los astros se alinearon y coincidió que en el mes de febrero con apenas 7 semanas de embarazo se me junto un constipado, con una hiperémesis gravírica ( o nauseas excesivas en el embarazo, que no me dejaban ni tolerar el agua) y con la famisa “agitación por amamantamiento“. A él tampoco le debía saber igual la leche, porque como por arte de magia un día dejo de pedir. y así acabamos con una lactancia larga… más o menos exitosa.

Cuando nació Lara nos pusieron piel con piel y enseguida se agarró. Y enseguida me salieron heridas ( o grietas), pensaba injenua de mi que si hacía menos de 9 meses que había dejado de darle a Óliver, comenzar con la nueva lactancia iba a ser coser y cantar.

Pues no, pies en la tierra y unos dolores tremendos, sobre todo cada vez que se me ponía la piel de gallina, me daba un poco de frío o el roce con la ropa. Ni purelán, ni pezoneras... dar de mamar era prácticamente ponerme a llorar. Comencé a usar el extractor sólo para que Lara no se agarrara, pero apenas salía, así que me vi como hacía 3 años… vuelta a lactancia mixta o biberón y rezar para que no le sentara mal la leche como a Óliver.

Por suerte tengo una tragona, que comenzó a mamar más, a agarrarse bien y a curarse las grietas. Tuve una ostrucción que solucioné con masajes y unos probióticos llamados Lactanza (casi 30 € el bote para un mes, pero que resolvieron la obstrucción y no se convirtieron en mastitis, así que fue un dinero bien empleado)

Tras cuatro meses y pico de lactancia, podemos decir que está tan asentada, que dice que no quiere biberón, así que no me puedo ir muy lejos de ella, porque lo que tiene la lactancia a demanda, es que es a demanda. No es cada horas 10 minutos cada pecho, como te dicen el hospital. Es a demanda… y puedes estar media hora o una hora al principio, dejar al bebé 10 minutos… y que te vuelva a reclamar, y es totalmente normal.

Si te pasa como a mí y es tu primer embarazo y alrededor tuyo no hay nadie que amamante, lo mejor es un grupo de lactancia, hacer tribu como se llama ahora, porque si no creeras que no tienes leche, que no le alimenta lo suficiente, alguien te dirá que se queda el niño con hambre, le darás biberones… y probablemente sea el fin de la lactancia.

Moraleja, igual que cada bebé es un mundo, cada lactancia también. Si quieres dar biberón, perfecto, si quieres dar el pecho a veces hay que hacer oídos sordos de determinados comentarios, confiar en ti y si tienes dudas acudir a grupos de lactancia.

 

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