La ansiedad en la maternidad, mi compañera de viaje

Si dijese que la maternidad me ha creado ansiedad en mi vida mentiría, más bien, en ciertos momentos ha traíso “calma”, calma entendida como un estado dentro de lo caótico que es mi día a día y con ello la maternidad (por lo menos la mía).

Cuando estuviaba Trabajo Social, en la asignatura de Psicología clínica, nos hicieron hacer un test en el que se medían entre otras cosas, la ansiedad y el grado de tolerancia al estrés. Ya por aquella época (2006) no saqué yo muy buena nota en el test, me salían picos muy altos de ansiedad, y no era para menos… estaba inmersa en una dieta que me lleó a tener problemas de alimentación… pero esa es otra historia.

Por tanto siempre he sido bastante “ansiosa”, pero sin más. En 2013 debido a problemas económicos familiares y problemas personales tuve que acudir al médico y ahí fue mi contacto real con el término ansiedad y depresión. Tan mal consideraron que estaba que me dieron la baja médica. Estuve 6 meses de baja y porque pedí el alta, medicada, yendo al psicólogo… y en esas me quedo embarazada de Óliver.

Para nada el mejor momento… pero ya estaba hecho, así aque a reducir la medicación y a intentar estar bien por él.

A pesar del bajón del posparto, lo llevé bastante bien, e incluso llegué a dejar de medicarme… pero la vida y sus avatares no siempre te ponen las cosas fáciles.

Yo seguí luchando con la ansiedad sin medicación, pero en febrero de 2016 falleció mi padre. Demasiadas cosas volvían a caer sobre mí demasiado peso… volví al médico porque no podía más y volví a empezar, aunque esta vez el psicólogo y psiquiatra no consideraron que me pasase nada, les falto darme una palmadita en la espalda.

Aún así seguí adelante, con la medicación pautada, y llegó el embarazo de Lara. Más duro, más demandante, con más problemas alrededor, pero reduciendo al mínimo la medicación para que ella estuviera bien. Eso sí la comida fue, ha sido y es mi refugio, por lo que los kgs de más que se acumularon en el embarazo 8 meses después siguen por aquí, y sin mucha intención de irse… pero lo conseguí, di a luz, y no esperé, no quería sumar una depresión post parto.

Sufiente era el hecho de sentirme inútil, de que me hubieran despedido embarazada de 6 meses, un posparto más o menos normal…

Encontrar de nuevo trabajo y activarme fue una ventana abierta, un oásis en el desierto… y en estas andamos… neceisto superar esta ansiedad que se me ha pegado y no se va.

Quien no lo sabe podría decir que soy una persona normal, tranquila, segura de mi misa… la procesión va por dentro, no lloro delante de la gente, lo dejo para casa, para los míos que son los que me aguantan.

La maternidad va cargada de muchas cosas, de muchas mochilas, la mía ya tenía una mochila previa, que a veces se llena de piedras y cuesta más llevarla…pero todas las mañanas antes de salir de casa intento dejar las piedras en el camino para que no se acumulen.

 

¿Y tú? ¿cuáles son tus piedras en el camino?

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