Diario de una mamá

¿Sabes esa sensación de tener multitud de cosas en la cabeza y nunca tener tiempo para plasmarlo o alguien para contárselo?

Pues eso es lo que me ocurre a mí desde que me convertí en madre por primera vez allá por 2014. Entonces abrí un blog porque mi hijo no dejaba de llorar, Mi bebé no duerme, lo llamé, y en el iba contando todo aquello sobre maternidad que iba aprendiendo, qué productos me habían parecido mejor según mi experiencia… pero la verdad es que a día de hoy se me ha quedado corto. Sobre todo porque creo que tengo más cosas que contar, quiero reflexionar sobre temas que no son siempre la maternidad, son más vitales o aún teniendo que ver sobre la maternidad no casan con el espíritu del blog que inicié en aquel entonces.

¿Qué ha cambiado en mi? Pues sobre todo el devenir de la vida, las nuevas experiencias, el fallecimiento de mi padre, una nueva maternidad, el verme en la calle por haberme quedado embarazada… La verdad que en estos tres años han pasado tantísimas cosas que podría estar escribiendo días y días.

Pero sobre todo lo que ha cambiado es la necesidad de contar como me siento, que me pasa por la cabeza, y no sólo al mundo, que puede que le de igual, sino a mi misma. Te has sentido a veces rodeada de gente o no tanto, de alguien pero no eres capaz de expresar que se te pasa por la cabeza por no aburrir, no cansar, no preocupar… pues eso me pasa a mi. Necesito tener un diario que no sólo sea mental como hasta ahora, necesito dejar plasmado lo que pienso para que no se me olvide, necesito gritar, aunque sólo sea en silencio delante de una pantalla de ordenador y necesito avanzar, hacia delante, sin mirar atrás. Porque el tiempo pasa y no vuelve, porque aferrarse al pasado no sirve, porque lo material se acaba y porque el día de mañana no me gustaría sentir

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