Diario de una mamá: vuelta al trabajo

Después de una larga temporada en “dique seco” volví a trabajar. Y la vuelta ha sido dua, no os voy a decir lo contrario, pero es lo que toca sino te quieres quedar atrás en tu carrera profesional y si por salud mental también se recomienda conciliar como puedas y volver al mercado laboral.

Allá por el mes de junio se me acabó mi contrato laboral con la empresa “x”, Esa que apostaba por ser “familiarmente responsable”, fomentar el teletrabajo, la conciliación familiar... esa misma que cuando dije que estaba embarazada, dejó de apostar por mí y quedé relegada en mi departamento a escanear documentos, pasar el teléfono y enviar facturas por e-mail.

Aún así pensé que no iban a ser capaces de dejarme en la estacada en pleno mes de junio, embarazada de 24 semanas y sin derecho a prestación por desempleo… Me equivoqué. El último día, a pesar de que yo había dicho en varias ocasiones que si alguien sabía que iba a ser de mi, me rescindieron el contrato, “para que así descansara y disfrutara de mi embarazo”,

Cuando nació Lara en septiembre ya llevaba 3 meses en casa, más las 16 semanas de baja por maternidad, siete meses parada, que se alargaron un poco más, hasta que una empresa me llamó y apostó por mi.

No tengo el mejor horario, hay días que a penas veo a mis hijos, pero se que hay veces que es necesario sacrificar ciertas cosas para lograr otras.

No os voy a mentir, la primera semana fue durísima. Óliver con anginas y fiebre, Lara con la enfermedad boca mano pie… y mamá no estaba, se que me necesitaban… y yo a ellos, pero la Ley de Murphy junto todo en la misma semana.

Gracias a su papá que los cuidó, con la ayuda de los buenos bisabuelos, hemos conseguido tener una cierta estabilidad estas tres semanas. A veces hacemos juegos malabares, pero no nos queda otra.

Hoy en día ir a una entrevista de trabajo y decir que tienes 33 años y 2 hijos penaliza. Penaliza también estar en edad fertil y poder volverte a quedar embarazada. Penaliza tener unos supuestos derechos a los que no te puedes acoger, porque si no no vas a ser el candidato elegido…

Y todavía alguno se pregunta porque el 8 de marzo hubo “huelga de mujeres”… Mi madre luchaba en los 80 por tener un trabajo y una hija de dos años. Luchaba para que a mí no me pasase lo mismo. Por desgracia hay que seguir luchando. Porque no hemos conseguido igualarnos, para que a nuestras hijas no les pase.

Y ojo, admiro a aquellas mamás que se quedan en casa cuidando a sus hijos. Porque eso también es un trabajo, aunque no esté remunerado. De hecho es el trabajo peor pagado, porque no está pagado.

Y mientras tanto.. yo lucho con la culpa de no estar siempre con ellos, de echarlos de menos cuando no estoy… y echarlos de más cuando estoy todo el día con ellos.

 

Y es lo que tiene la maternidad, la culpa, las contradicciones…

¿A vosotras os pasa?

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