Diario de una mamá: el sentimiento de culpa

Siempre he sido bastante independiente, es decir, trabajaba, estudiaba, me quedaba en casa… Cuando eres madre esa independencia se acaba, ahora ya no puedes pensar sólo en ti, hay primero una personita que te necesita y por la que tienes que luchar.

Cuando nació Óliver era autónoma, acababa de “montar” un negocio de eventos. Me pasé todo el embarazo trabajado, cuando nació él, estuve mis 16 semanas de baja, pero sentí la necesidad de tener un puesto más estable. Diez días después de acabarse mi baja encontré un trabajo de 20 horas que podía compatibilizar con ser autónoma y tener unos ingresos extras. No era un gran sueldo, pero bueno me permitía hacer cosas y estar con él y no llevarle a la guardería.

El primer día que me separé de él para comenzar un curso que nos daban… me fui llorando de casa. Eran 5 horas sin él, pero un sentimiento de culpa me inundó. Ya no eres tú, eres la mamá de un ser indefenso, que aunque esté en las mejores manos, se quedaba con mi madre, no estaba con su mamá. Asumo que lo pasaba yo peor que él, pero era un sentimiento que no podía quitarme. Con 10 meses empecé a trabajar a jornada completa, me tiraba fuera de cas 12 horas, entre ir venir, trabajar…Oli comenzó la guarde… y otra vez sentimiento de culpa, tan pequeño y tantos horas separado de mamá.

Siempre que imaginaba como sería mi vida de madre, antes de tener hijos, pensaba que cuando se acabara la baja, me reincorporaría al trabajo, no habría problemas, el niño iba a estar bien cuidado, la guardería, escuela infantil, es algo habitual, yo he ido a cuando era pequeña, mi madre trabajaba… Pues no, normalmente lo que piensas antes de ser madre y lo que acaba sucediendo dista mucho de la realidad. Yo quería volver a ser independiente, pero estaba trabajando y miraba las horas para volver a ver a mi niño. Siempre cogía atasco para volver a casa… por lo que cuando llegaba apenas podía estar 30 minutos con él despierto, que él se dormía, y yo derrotada caía a las nueve de la noche como tarde en la cama, porque a las 6 de la mañana había que volver a levantarse. Pero me acostumbré Oli se hizo mayor y afortunadamente no me he perdido mucho de todos sus logros.

 

Con Lara es diferente, a los 6 meses de estar embarazada, no me renovaron el contrato, así que desde junio he estado “en casa”. Me ha dado tiempo de disfrutar de Óliver, descansar y terminar el último trimestre en casa. Las 16 semanas de baja ya se han terminado, me encuentro buscando trabajo, haciendo entrevistas… pero el sentimiento de culpa ha vuelto. ¿Cómo vas a dejarla tan pronto en la escuela infantil? ¿Y si te quedas en casa hasta que sea más mayor? Pero hay que vivir ¿no?, hay que comer, no te puedes quedar en casa con los tiempos que corren. Y la culpa vuelve a por ti, es lo que tiene ser madre, convivir con la sombra de la culpa entre ser profesional y no bajarte del mundo laboral y ser madre y no perderte la infancia de tus hijos.

 

¿Os ha pasado?

 

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