Diario de una mamá: Diferencias entre el primer hijo y el segundo.

Mi mayor miedo al quedarme embarazada por segunda vez, bueno uno de los mayores miedos, fue pensar si podría querer de la misma forma a Óliver que a lo que venía. Me invadía un sentimiento de no poder repartir ese amor, porque iba a ser “materialmente imposible”. Eso unido a las terribles molestias del primer trimestre, y no me refiero a las naúseas matutinas normales, sino a no tolerar ningún tipo de alimento ni de bebida, ni si quiera el agua, hicieron que mis perspectivas maternales respecto al segundo hijo fueran nefastas.

Desde el embarazo las cosas comienzan a ser diferentes. El primero es todo emoción cosas nuevas, pruebas nuevas… con el segundo sigue habiendo emción, pero ya son pruebas que conoces y que deseas que todo esté bien y salga bien, por lo que has ido leyendo y escuchando durante este tiempo. Con Óliver nunca me planteé que nada malo pudiera pasar, con Lara si, porque aunque sean pocas las probabilidades siempre las hay.

Por lo que luego he hablado con otras mamás, es muy normal cuando te vas a convertir en bimadre, sentir ese miedo a no “querer” de la misma manera. Pero como se suele decir, el amor no se reparte se multiplica, y cuando llega el momento de verle la carita al segundo las dudas se disipan. Si es cierto que una vez nacida Lara, y a pesar de hacer piel con piel desde el primer momento, no tuve la conexión automática que tuve con Óliver, pero no fue por querarla menos, creo que es por como se desarrollaron los acontecimientos, el ser más consciente de lo que ocurría… Con el primero prácticamente estuve en una nube hormonal casi meses diría yo. Con Lara no, ha sido todo más paciente, más tranquilo, sabía lo que hacer.

Tres años de entrenamiento con un bebé de alta demanda hacen que cuando el hermanito que llega sea un bebé “normal”, vivas la maternidad de otra manera. Además el dormir practicamente bien (con sus despertares y sus lloros como todos), pero con ratos en los que puedes descansar, ayudan mucho a la salud mental de la madre.

Otras cosas se te olvida, o las olvidas, y te tienes que volvera actualizar. Intentas hacerlo mejor que la primera vez cuando sabes que has fallado en algo. Lo que te ha servido para el primero aprendes que no te sirve para el segundo y hay que volver a configurar la maternidad.

Por ejemplo con Óliver para mí era súper importante conseguir darle el pecho mucho tiempo. Nos tuvimos que adaptar a una lactancia mixta por todos los problemas que tuvo con la intolerancia a la proteína de la leche. Cuando él nació no tenía ni un biberón comprado para él. Sin embargo, con Lara compre varios, los que mejor me habían venido…. y ahí están en el armario.

La “gordi” sólo quiere teta y con ella en 4 meses a cogido 3.5 kg (+ lo que perdió lod primeros días, alrededor de 400gr) y ha crecido 11 cm. Sólo con Lactancia materna a demanda.

Con el primero creía que eso de a demanda era cada 3 horas 10 minutos cada pecho como me habían dicho en el hospital antes de salir. Con la segunda, a pesar de creer que iba a abndonar pronto por las heridas del pezón, es a demanda, las veces que ella quiera y cuando lo necesite. Y muchas veces se queda dormida mamando, pero ella sigue… y no no me utiliza como chupete, al que por cierto no le tiene mucho amor.

Y así con todo, cuando tienes unos esquemas mentales y crees que lo has aprendido todo con el primero, llega el segundo y te los cambia.

Ahora lidiamos con los celos del mayor con la pequeña, esperemos que dentro de unos meses no tengamos que lidiar con los celos de la pequeña con el mayor. ¿Pero qué sería de la maternidad sin estos momentos?

 

Si quieres suscribirte al blog para no perderte ninguna entrada ya puedes! y Si no puedes seguirnos en Instagram o Facebok 😉

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *