Diario de un parto. Lara ya está aquí.

Está de moda escribir las experiencias que cada mamá ha tenido con sus partos, y más allá de una moda, me parece que comentar este tipo de experiencias hace que una misma no olvide detalles que con el tiempo se olvidan y además ayuda a otras mamás a saber que es normal y que no cuando llega el momento.

En mi caso Lara es mi segundo bebé, ya había tenido una experiencia anterior con Óliver y tenía más o menos claro lo que quería y lo que no quería en mi parto. Para aclarar algunas dudas, que siempre surgen, fui a uno de los Desayunos con la matrona en Babysuite (con una matrona que es un encanto, Paula, y es súper recomendable). Acudí a ella en la semana 37 prácticamente, sobre todo porque desde que me quedé embarazada todo el proceso lo llevé en el Hospital San Francisco de Asís y siempre vi a ginecólogos, nunca a ninguna matrona.

Estando de 39+5 y tocándome monitores ese viernes 15 de septiembre, acudí por urgencias yo sola, porque había notado una ligera pérdida de líquido desde por la mañana (muy ligera) y prefería que me viesen.

Esperé poco porque una de mis ginecólogas estaba de urgencia y me vio enseguida, confirmando que efectivamente se había fisurado la bolsa y que el cuello del útero estaba 2 cm dilatado.

Esperé, por protocolo, a un celador que me subió a mi habitación en silla de ruedas (no tenía contracciones y podía andar, pero es protocolo) y allí me quedé esperando a que J, ubicase al primogénito y él viniera a la clínica con nuestras cosas.

En esa espera entro mi matrona, se presentó, sería la que me acompañase en todo el proceso, ya que no hubo cambios de turno ni nada a pesar de que ingresé sobe las 19.00 de la tarde.

Prácticamente lo primero que hicieron fue ponerme la vía sueros y llegar al anestesista para que me pusiera la epidural. Yo no tenía contracciones de parto, pero como entre los sueros estaba la famosa oxitocina, en seguida me empezaron. La epidural puesta supuso que ya no me pudiese mover, por lo que tumbada en la cama era imposible que la niña bajase por si sola como después se vería. Me rompieron la bolsa, y el líquido salió claro.

Repensando después todo los protocolos que siguieron iban encaminados a que diera a luz ese mismo día y “tener la noche tranquila”, porque en ningún momento me explicaron nada, se pusieron a hacer y no dejaron que el parto progresara por sí solo.

Al contrario que con Óliver que si dejaron que progresara sólo hasta que ya me dolía a rabiar y estaba de 6 cm.

Siguiendo con Lara después de romperme la bolsa, me hicieron del orden de 5 o 6 tactos hasta que di a luz y me sondaron 3 o 4 veces. Hoy lo pienso, y se que es una barbaridad, pero en ese momento… además como la niña no bajaba y no terminaba de dilatar la matrona me movilizaba en la cama de un lado para otro consiguiendo que el catéter de la epidural se moviera y la misma dejara de hacer efecto. Me pincharon 2 veces más y no había manera de que aquello me calmara.

Otra cosa que no entendí es que el monitor fetal que me pusieron parecía que estaba de adorno. Cuando la FC de la niña subía aquello se ponía a pitar y la matrona solo entraba a quitarle el aviso. Eso sólo al principio, porque luego ya ni entraba.. y no se callaba.. no se las veces que J tuvo que levantarse a quitarlo. Ademas en una de esas que entró la matrona y tenía una contracción muy fuerte, según ella eso estaba mal y no tenía esa contracción., ¿entonces para qué me monitorizas?

A las 12 de la noche mis chillidos se comenzaban a oír por toda la planta…el anestesista poco menos se pensaba que estaba fingiendo, porque dijo que sólo me podía doler así si se había movido el catéter (cosa probable por los movimientos de la matrona y que el se perdió). La ginecóloga pasaba a cada rato preguntándome que como iba y ya del dolor insoportable que tenía por poco la pido llorando que me hiciera cesárea. Me dijo que no que iba a dar a luz de forma natural, así que prepararon paritario y allí que nos fuimos (yo chillando como si me mataran prácticamente). Llegado allí el anestesista me puso anestesia raquídea, diferente a la epidural, que consiguió aliviarme los dolores y poder descansar un rato. Este tipo de anestesia tiene un efecto “corto” en el tiempo por lo que tras descansar un rato y cuando ya se me iba pasando el efecto y me volvía a doler… comenzamos con el expulsivo guiado por la ginecóloga. La niña seguía muy arriba por lo que la matrona se colocó a mi lado y me empujó la tripa “para ayudarme” creo que se llama maniobra de Hamilton y está desaconsejada, pero a esas alturas, donde estábamos y como estábamos mi mayor miedo es que Lara estuviera sufriendo y yo con ella. Gracias a la ginecóloga el explosivo fue perfecto, ni un sólo punto y Lara al pecho para hacer piel con piel desde el primer momento. Nació muy morada (y yo asustada) venía con una vuelta de cordón, pero allí nadie dijo nada… Apgar 9/10… y por fin la tenía en mis brazos, a las 4.30 de la mañana del 16 de septiembre.

Tanto sufrimiento… pero mereció la pena. Después de los días y de recordar como fue todo creo que se precipitaron pensando que como era el segundo parto iba a tardar poco en dar a luz y lo quisieron adelantar todo. Además era viernes por la tarde y por lo que tengo entendido los partos en fin de semana no se llevan mucho. Probablemente si me hubieran dejado unas horas para ver si yo progresaba sola andando y demás hubiera sido mejor.

No se si tendré otro hijo, pero en este parto he vuelto a aprender lo que quiero y lo que no, y la importancia de marcar y hablar estas cosas siempre antes de dar a luz par dejar claro preferencias, no sólo con el Plan de Parto. Evidentemente las circunstancias que pueden ocurrir en un parto pueden hacer variar la forma de actuar, pero es muy importante respetar y explicar a la madre que se está haciendo en todo momento y no tomar decisiones que muchas veces van en contra de las propias recomendaciones de la OMS.

¿Vuestro parto fue respetado?

2 comments Add yours
  1. Me encanta haberte encontrado porque me veo un poco reflejada en tí. Soy mamá de dos niñas (de 3 años y 4 meses también) y no hace mucho decidí que la mejor forma de conservar las sensaciones y experiencias de esta etapa maravillosa era escribirlas y eso estoy empezando a hacer (pero de forma privada jeje).
    En cuanto a los partos, no tengo queja de ninguno por suerte pero si tengo que quedarme con uno, sin duda, sería con el segundo. En el primero no sabía a que me iba a enfrentar y me dejé guiar bastante por el personal médico (con cambio de guardia incluido), y como no sabía si sería capaz de aguantar el dolor, con epidural. Tras largas horas de parto llegó mi pequeña y le agredeceré siempre a aquella matrona que me ayudó a empujar en diferentes posiciones en la camilla y gracias a la cual no fue necesaria episotomía y me llevé un solo punto de recuerdo. En el segundo, tenía claro que quería probar sin epidural y así se lo hice saber a la matrona en cuanto llegué al hospital. Me metieron en una habitación habilitada para parto natural, con libertad de movimientos y sobre todo libertad para decidir qué quería hacer pues allí sólo estábamos mi pareja y yo. Dejaron que todo siguiera su curso natural, y preguntándome incluso si YO quería que me hicieran un tacto para saber cómo iba la cosa. Una vez que rompió la bolsa todo fue muy rápido, me dijeron que empujara cuando y como yo quisiera y que avisara cuando sintiera que iba a salir y así lo hicimos, con lo que la matrona solo vino a ayudarnos en el momento del expulsivo y respetando la posición que yo quería. Y así fue como después de tres horas de haber entrado en el hospital podía hacer piel con piel con mi enana.
    Perdona por el tostón que acabo de soltar pero me encanta recordar la maravillosa experiencia que viví el pasado septiembre.

    1. Jjajaja, para nada un tostón me encanta leer otras experiencias. Yo también me quedo con el segundo, porque aunque no fuera todo lo respetado que yo hubiera querido, Lara nación sin forceps, sin ventosa… y yo sin ningún punto. Recuperada en nada de tiempo. Sigo creyendo que la matrona ese día quería descansar (era viernes 7 de la tarde) y sacar la niña antes de tiempo. Por suerte fue todo bien y piel con piel desde el primer momento.
      Si en alguna ocasión me vuelvo loca y me quedo de nuevo embarazada buscaría algo como lo que tuviste tu 🙂
      Gracias por leerme

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